Además de la somnolencia diurna, el descanso insuficiente provocado por Apnea del sueño tiene consecuencias que afectan nuestro organismo a nivel cardiovascular, metabólico, neurocognitivo y respiratorio. Ante la sospecha de este trastorno que produce interrupciones en la respiración, se recomienda hacer una Poligrafía Respiratoria.

Esta prueba consiste en el monitoreo y registro de las variables cardiorrespiratorias al dormir, sirviendo para confirmar el diagnóstico de la Apnea del sueño en pacientes en quienes se tenga sospecha de esta enfermedad.

De manera general, la Poligrafía Respiratoria mide 5 variables:

  • Saturación de oxígeno, para controlar si existen alteraciones en la oxigenación de la sangre durante los episodios de apnea.
  • Frecuencia cardíaca, para controlar la variación de la frecuencia cardíaca durante las apneas del paciente.
  • Flujo de aire, para controlar la cantidad de aire que ingresa al organismo a través de la respiración.
  • Ronquidos.
  • Movimientos torácicos y abdominales, para controlar los movimientos respiratorios del paciente.
  • Posición al dormir.

¿Cómo se realiza? De forma similar a un holter de presión arterial, para realizar la Poligrafía Respiratoria se facilita al paciente un equipo portátil que éste deberá llevar a su casa para registrar las condiciones de su sueño en el ambiente habitual de su domicilio, favoreciendo un sueño más natural. En este aspecto, la Poligrafía Respiratoria supone una ventaja importante frente a la Polisomnografía, una prueba para diagnosticar apnea del sueño que se realiza en un ambiente hospitalizado.