Tabique desviado: Cuando respirar es un problema

El tabique nasal es una pared delgada formada por cartílago y hueso, cubierta por múltiples vasos sanguíneos, que separa las fosas nasales. Lo ideal es que el tabique nasal esté ubicado en el centro de la nariz, de manera que el lado izquierdo y el lado derecho tengan el mismo tamaño.

Tabique nasal desviado

Cartílagos de la nariz, vistos desde abajo.

Cuando el tabique se encuentra desplazado hacia un lado, ocasionando que una fosa nasal sea más pequeña que la otra, se habla de un tabique desviado. Una desviación moderada o grave puede producir obstrucciones que hacen que hasta el simple acto de respirar se vuelva un problema, pues se altera el flujo de aire que entra por la nariz.
Algunos síntomas de un tabique desviado incluyen mala calidad del sueño y por consiguiente, cansancio diurno; riesgo de padecer sinusitis o infección crónica de los senos nasales, congestión nasal, sequedad bucal, cefalea o dolor de cabeza, disminución de la capacidad aeróbica, hemorragias nasales frecuentes, respiración ruidosa o ronquidos.

Septoplastía

Resonancia magnética que muestra tabique nasal desviado.

Los problemas relacionados directamente con la desviación del tabique deben ser tratados exclusivamente por un médico cirujano otorrinolaringólogo, ya que se reparan mediante Septoplastia, una cirugía de nariz en la cual el cirujano reubica el tabique de la nariz en el medio del rostro mediante una incisión interna, sin incisiones de piel.

En muchas ocasiones, si el paciente desea además un cambio estético nasal, se puede hacer la rinoplastía a continuación de la septoplastía, en el mismo acto quirúrgico.

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